La Química crea su propio objeto: una reflexión a propósito del Premio Nobel de Química 2025

Por Noureddine Khiar: 

El anuncio del Premio Nobel de Química 2025 evoca de inmediato una célebre afirmación de Marcellin Berthelot, uno de los fundadores de la Química moderna:

“La química crea su objeto. Esta facultad creativa, similar a la del arte mismo, la distingue esencialmente de las ciencias naturales e históricas”

Con esta sentencia, Berthelot subrayaba la naturaleza singularmente creativa de la Química: una disciplina que no se limita a describir la realidad, sino que posee la capacidad de generar nuevas entidades materiales, ampliando los límites de lo posible. Esta concepción contrasta con la crítica formulada décadas más tarde por John Maddox, editor de Nature, quien sostuvo que la Química había perdido su identidad como Ciencia autónoma, señalando como ejemplo el Premio Nobel de Química de 1985, concedido a Herbert A. Hauptman y Jerome Karle por sus aportes matemáticos a la cristalografía [Maddox, Nature, 1985].

El Nobel de este año 2025 parece responder de forma contundente a esa crítica. Ha sido otorgado a Omar M. Yaghi, Susumu Kitagawa y Richard Robson por el desarrollo de las estructuras metal-orgánicas (Metal-Organic Frameworks, MOFs), materiales cristalinos formados por la unión de iones metálicos con ligandos orgánicos. Estas estructuras tridimensionales, comparables a redes moleculares, presentan poros internos altamente definidos y ajustables, con superficies internas que pueden alcanzar hasta 7000 m² por gramo. Esta extraordinaria porosidad convierte a los MOFs en auténticas esponjas moleculares, capaces de almacenar gases, catalizar reacciones químicas, purificar agua o liberar fármacos de forma controlada.

 

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